Los otros restaurantes bogotanos

26 Nov

Inspirador el articulo de El Tiempo sobre los viejos restaurantes bogotanos. La mayoría de los incluidos en la lista sobreviven de una forma u otra. Pero como pasa con toda compilación, unos quedan fuera, otros no hacen parte del recuerdo y algunos más solo viven en la memoria de un declarado y orgulloso cachaco como yo. Me atreveré pues a completar la lista con los que recuerdo de mi niñez por allá en los años 70.

- Monteblanco: más que restaurante era el sitio tradicional de los bogotanos para ejercitar una costumbre a la que le llamamos ahora tomar un café pero a la que tradicionalmente los cachacos denominábamos tomar onces. Lo atendían unas señoras impecablemente uniformadas de gris claro con cofia, medias veladas blancas y delantal corto en cuyo bolsillo llevaban la cuenta ya registrada de lo que pedían para sus mesas. Cobraban, arreglaban cuentas con la caja central y lo que les quedaba era su propina. Recuerdo sus sándwiches tostados de jamón y queso servidos con ensalada de repollo y su delicioso Milo. Mi abuela me llevaba siempre como premio si me comportaba como un niño “educado” y no como un “zoquete”. Monteblanco era un tradicional salón de onces.

- Petronita: una vieja casona al costado de la iglesia de Lourdes servía para albergar la extraña magia de este palacio del dulce. Su fuerte eran las obleas, las de verdad, las que tienen solo arequipe y no ese invento moderno con cremas de leche y dulces extraños, ajenos a la suavidad y crocancia de una hoja débil pero deliciosa. Pedir una oblea en Petronita, que era el nombre familiar de la dueña, era una experiencia especial: ella no se dejaba ver mucho. Trabajaba tras una cabina rodeada por vidrio esmerilado y solo se veía su brazo regordete para cobrar y entregar el producto terminado.

Para un bogotano joven como yo no había mejor momento un domingo que ir a comerse una oblea con una kiss de uva, limón o naranja antes de volver a casa a ver la comedia Yo y Tú de Alicia del Carpio en blanco y negro. La kiss es otra víctima del tiempo. Un simple refresco en botella de vidrio con algo de gas y mucho color y sabor. Los grandes tomaban masato con canela, bebida que requirió de mi parte un esfuerzo para entenderla y tomarle gusto.

Caramelos de leche, marquesas y galletas completaban el menú. En los mentideros citadinos se rumoraba que la experta en dulces era una monja caída en desgracia por los favores que lemhizo uno de los párrocos de la iglesia cercana dejándola con un hijo. Proveía de ostias a Lourdes mientras sus primas más grandes eran primorosamente untadas de arequipe, hecho a mano, en paila de cobre.

- Pizzería Napolitana: en la tradicional esquina de la calle 59 con carrera 7 se ubicaba este ícono que, en efecto, desapareció antes de la sí mencionada Piazzeta. Lo que pocos saben es que estos dos locales eran del mismo dueño y sus cartas prácticamente idénticas. Podríamos decir que se trataba de un cuasi inicio de Leo Katz. Hacían y vendían su propia pasta y salsas pero la verdad lo mejor era su queso parmesano molido muy fino.

Lo más curioso de su carta era su ensalada César: zanahoria, arvejas y mayonesa. Lejos de la receta original. ¿Por qué? Continuará siendo un misterio.

- Empanadas de la 59: a solo unos metros de la Napolitana estaba este sitio de grandes pailas de cobre rebosantes de aceite caliente de dudoso recambio. Probablemente ese era el secreto, contrario a las exigencias modernas, del sabor y crocancia de su único producto. Y durante muchos años el menú se mantuvo así: solo empanadas rellenas de papa, fritas al momento de pedirlas y servidas con mucho limón.

Mi teoría es que cuando empezaron a meterle a la vaina carimañolas y empanadas de queso se nos jorobó el sitio. Hasta que llegó su cierre después de un fallido pero costoso intento de volverse una gran cadena.

… Aún me quedan muchos. Mañana sigo.

Jordelcas

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One Response to “Los otros restaurantes bogotanos”

  1. Carlos Rincón September 3, 2011 at 1:43 am #

    Acabo de descubrir el Blog cuate, mucha nostalgia nos trae, esos eran nuestros sitios !!!

    Una anotación la gaseosa morada y verde era Kist no Kiss. Y la Pizzería Napolitana tiene otra anécdota sobre su menú la Pizza de vegetales tenía habichuelas !

    Saludos

    C

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